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Mercurio en casa 9

Un imán de nevera con un alfabeto que no es el tuyo, comprado en una ciudad donde no vives y al que vuelves con el dedo de vez en cuando. Tu Mercurio cayó en la casa 9, la del horizonte y el mapa en la pared, la pregunta que no cabe en una sola habitación, y por eso tu mente quiere escala y piensa cruzando fronteras: idiomas, tradiciones, arcos largos de historia intelectual. A ti te pasa así: un semestre de estudio, un libro serio o un viaje de verdad no te entretienen, te reorganizan la manera misma de armar las frases, y vuelves hablando un poco distinto. La sombra es coleccionar ideas hermosas sin probar ninguna contra un martes cualquiera, hasta tener una biblioteca en la cabeza y poco en las manos. El antídoto es volverte practicante y no solo lector. La traducción en la que más confías debería ser la que haces con el cuerpo, en una cocina lejos de casa, pidiendo café en un idioma que todavía estás aprendiendo y equivocándote sin morir de ello. Lo que se aprende en cuerpo dura más que lo que se aprende solo de cabeza.