Mercurio se apoya en tu Nodo Norte y desde ahí encara al Nodo Sur, los dos extremos del eje tirando como un sube y baja que no se queda quieto. La mente empuja hacia un modo nuevo de pensar mientras el punto conocido te reclama el razonamiento de siempre. Cada extremo se sostiene en su contrario: tu palabra se asoma a la idea fresca y el hábito la corrige, el hábito te repite y el rumbo nuevo lo sacude. Días en que el pensamiento nuevo te lleva lejos. Días en que el argumento gastado habla por ti antes de que abras la boca. El reflejo de enfrente te pide soltar la respuesta automática sin perder la claridad que te puso en marcha.