Hay un borrador casi bueno guardado en un cajón, esperando las horas de lima que lo vuelvan bueno de verdad. Mercurio, el pensamiento que corre, y Saturno, la estructura que ordena y aguanta, van casi a la par por el sextil y se entienden si te sientas a editar lo que ya tienes a medias. El aspecto no regala el pulido: cobra horas calladas, tachar, volver atrás. Comprométete y acabarás escribiendo frases que otros repiten como suyas; déjalo a medias y se quedará en el cajón. No abandones el texto antes de que esté terminado de verdad. El borrador te espera abierto.
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