Miras a quien amas a través de un velo precioso y de pronto la persona te pide que la veas sin retoque. Neptuno y Venus se cruzan en ángulo recto en tu carta: el amor que idealiza muele contra el afecto que quiere a la persona concreta, con sus poros. Idealizas y el primer detalle real te decepciona. Lo ves todo crudo y echas de menos el aire del velo. La cuenta la pagaste enamorándote de una versión y gastando años en entender que la persona era otra. Hoy amas lo real sin renunciar a la imaginación. La poesía bien usada no tapa a la persona: la revela. La mirada que ve y a la vez sueña la conquistaste cayéndote del velo unas cuantas veces.