Saltar al contenido
← Inicio

Neptuno en casa 1

Tres personas describen tu cara el mismo día y describen tres caras distintas, y ninguna miente. Es Neptuno tocando la casa del cuerpo y de la primera impresión, la textura con la que llegas al mundo antes de decir una palabra. Por eso tienes una presencia que no termina de fijarse: el rostro se afina al espejo del otro, la silueta parece de niebla en una foto, la gente cree haberte visto antes en un sueño que no recuerda. Entras en una habitación y el ambiente se tiñe de ti sin que hagas nada, como una acuarela que toca el agua. Eso se cobra algo. Cuando absorbes la imagen que cada cual proyecta, un día no encuentras tu propio filo y te confundes con el decorado. A cambio recibes esto: te disfrazas de cualquier cosa porque no estás clavado a una sola forma. Ánclate al cuerpo cuando te sientas evaporar, una ducha fría, un peso en las manos, ropa que elijas a conciencia esa mañana. Tu contorno difuso no es una falta. Es la membrana fina con la que respiras lo que otros ni perciben.