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Neptuno en casa 10

La gente te asocia a una causa noble y, en mitad del aplauso, a veces no sabes si esa figura eres tú o lo que el mundo necesitaba ver. Neptuno se ha subido a la cara pública, al trabajo que el pueblo recuerda, a la forma que talla tu camino a la vista de todos, de manera que tu vocación apunta hacia lo que rebasa lo tuyo: el oficio que sirve, la fama de persona compasiva, la obra que roza lo espiritual o lo solidario. Tu silueta pública se vuelve borrosa, la gente proyecta en ti un ideal y tú te disuelves detrás del símbolo hasta perderte de vista. Estar tan a la intemperie cuesta caro. Cuando solo te reconocen por la causa, dejas de ser una persona y pasas a ser una bandera, y eso desgasta. Y queda lo bueno: tu trabajo puede mover a mucha gente porque toca algo más alto que un cargo. Pon tu nombre en lo que haces. Construye tu obra con autoría visible, no solo con generosidad anónima que se lleva el viento. Sanas mejor al colectivo cuando también te cuentas a ti dentro de la cura.