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Neptuno en casa 3

Te llega una frase justo en la duermevela y la tecleas a oscuras en el móvil para que no se la lleve el sueño. Neptuno te ha puesto la niebla en el habla cotidiana, en el barrio, en los recados diarios del pensamiento, y por eso tu mente no camina en línea recta: piensa en imágenes, recuerda olores en vez de fechas, entiende lo que el otro no llegó a decir. En una charla cualquiera captas el subtexto antes que las palabras, y luego no sabes explicar cómo lo supiste, solo que lo supiste. Cuando alguien te pide la dirección exacta, el número del portal se te desdibuja mientras el camino entero lo ves como una película. Por algo se paga: el dato seco se te escurre, olvidas el qué mientras retienes el cómo se sentía. Y por algo se compensa: nombras lo que la gente siente y no puede decir, y de pronto se sienten leídos. Dale a tu imaginación un cuaderno donde aterrice y a tu razón un sitio en la misma mesa. Habla con quien escucha entre líneas. Tu manera nebulosa de pensar no es despiste. Es un oído fino para lo que vibra debajo de la conversación.