Saltar al contenido
← Inicio

Neptuno en casa 5

Empiezas a tararear una canción para nadie y a media frase ya estás en otro sitio, el cuerpo aquí y tú lejos. Neptuno vive aquí en la casa del juego sin público, de la primera melodía que sale sin que nadie la pida, del amor que se enciende por gusto, de modo que tu creatividad bebe de un pozo que no sabes nombrar y tu manera de querer se prende con una facilidad de fábula. Lo reconocerás enseguida: te enamoras del aire que rodea a alguien, de la versión de esa persona que pintas en tu cabeza, y luego la real te parece menos brillante que tu cuadro. Hay una factura por eso. Cuando solo lo idealizado te emociona, el presente vivo se queda corto y vas de desencanto en desencanto sin que la culpa sea de nadie. Lo que ganas, en cambio, es enorme: traes a la mano lo que ves dormido, haces música, dibujo o juego de algo que a otros ni se les ocurre mirar. Crea con las manos lo que sueñas, dale forma fuera de ti. Y quiere a quien existe, con su olor y sus defectos, no solo al retrato que le pones encima. Tu fantasía no estorba al placer real. Es su materia prima cuando la dejas bajar al cuerpo.