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Neptuno en casa 6

Hay mañanas en que la escoba se te queda quieta en la mano porque la cabeza se fue a soñar despierta, y otras en que el cuerpo te pide tregua sin que ningún análisis explique por qué. Así trabaja Neptuno en los rituales de la mañana, en el delantal y la reparación paciente, en el cuidado diario del cuerpo: tu rutina respira con porosidad, la tarea se disuelve si no la atas, el cansancio llega sin causa visible, y el impulso de cuidar a otros te brota antes de pensarlo. Notas el dolor ajeno en tu propio cuerpo, cargas malestares que ni siquiera son tuyos, y al final del día estás vacía sin saber dónde se fue todo. Sentir la frontera tan fina tiene su factura. Pero algo nace de ahí: cuidas con una presencia que sana, sin recetas, solo estando. Sirve con un borde claro entre tú y el otro. Escucha lo que el cuerpo te dice antes de que grite. Descansa sin pedir permiso ni pagar culpa. La misma misericordia que repartes a todos también te toca a ti, y no es egoísmo aprender a dártela.