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Neptuno en casa 8

En la intimidad profunda dejas de saber dónde terminas tú y empieza el otro, te vuelves agua y te cuesta volver a la orilla. Neptuno habita en ti el umbral, el cajón con llave, lo que el cuerpo hereda en secreto y los recursos que se mezclan con otra persona, y por eso tu hondura tiene los bordes sin definir: la entrega se vive como rito, los lazos se hacen sin contorno, y cargas legados psíquicos de tu linaje sin saber del todo que los cargas. Te fusionas con tal totalidad que después no encuentras de nuevo tu propia silueta, y el regreso a ti se vuelve un viaje largo. Ahí está la factura. Cuando te disuelves entero en la otredad intensa, te llevas a casa emociones que ni siquiera nacieron tuyas. Y lo que se abre es hondo: tocas un fondo común que casi nadie alcanza, lees lo enterrado, acompañas a otros en sus pasos oscuros. Entra al pozo a conciencia y trae un hilo para volver a tu cuerpo cuando termina. Busca una guía cuando trabajes lo que heredaste. Tu hondura porosa no pide menos profundidad. Pide una red que te traiga de vuelta.