En el estrato más hondo del cielo hay una puerta entornada: detrás, el sueño que disuelve fronteras espera al alcance de la fuerza que remueve desde dentro. Este sextil no es un rasgo tuyo. Es un potencial que duerme bajo una generación entera, ofrecido pero quieto hasta que una mano lo recoge. A ti te llega por una casa concreta, la que ocupa, y por los planetas tuyos que lo despiertan. Ahí puedes tomar ese sueño común y dejar que baje hasta la raíz, que ahonde de verdad en vez de quedarse en niebla flotando sin suelo. La puerta no se abre sola ni te empuja; espera tu mano.
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