Saltar al contenido
← Inicio

Nodo-norte sextil Sol

Un farol encendido cuelga de un clavo al borde del sendero que todavía no recorres. El Sol, ese centro que arde y afirma quién eres sin pedir permiso, hace buen ángulo con el Nodo Norte, el eje calculado que apunta hacia donde tu carta crece y no un cuerpo que orbita. La voluntad de brillar en terreno propio no se enciende sola en el camino: tienes que descolgar el farol y llevarlo tú al girarte hacia lo poco habitado. Pones tu centro en lo nuevo, avanzas alumbrando, y el terreno extraño se vuelve visible paso a paso. Entonces lo entiendes. Esa luz que te guía no la prestó nadie: nace de ti.