Saturno cae sobre tu Nodo Sur, esa punta del eje que guarda tu disciplina más vieja, y suelda límite y hábito sin dejar línea que los separe. La responsabilidad, el deber, el aguante te salen por defecto, como una armadura que te pones sin notar el peso. Recurres a ella sin esfuerzo cuando algo exige orden y constancia. Lo que pesa es vivir solo ahí, repitiendo la norma heredada en vez de llevar esa firmeza al rumbo nuevo. Tu seriedad rinde cuando sostiene el crecimiento que te suelta. No cuando la gastas en cumplir el mismo deber severo que ya cargabas sin que nadie te lo pidiera.