Sabes derribar de un golpe lo que ya no sirve y a la vez te aferras a unas paredes que tardaron años en fraguar. Saturno y Plutón se cruzan en ángulo recto en tu carta, y la disciplina que consolida rechina contra la fuerza que necesita transformarlo todo desde la raíz. Consolidas y sospechas que aplazas una mutación que toca. Rompes y te culpas por los años que tiras al suelo. Esto lo pagaste construyendo con paciencia y demoliendo después, porque la estructura dejó de respirar. Hoy entiendes que permanencia y destrucción son dos fases del mismo oficio. Saber qué dejar caer y qué conservar es la inteligencia más madura que hay. El ojo del arquitecto que también es alquimista lo afilaste levantando y tirando.