Tienes un objeto que conservas como si la vida se te fuera en él, y de pronto un día lo regalas sin pena. Naciste con Plutón en la casa 2, la casa de lo que el cuerpo posee y considera digno de guardar. Tu relación con lo material no es tibia nunca: lo que tienes lo tienes con los dientes apretados, y lo que sueltas lo sueltas de raíz. Y pocos lo viven con tu hondura: pasas por una época en que pierdes terreno económico o material, y sales del otro lado con un sistema de valores entero distinto, como si te hubieran cambiado la moneda interna. Vigila el agarre con miedo, ese punto en que empiezas a controlar cada recurso para que nadie te deje sin suelo, y terminas atado a lo que posees en vez de sostenido por ello. Esa misma fuerza enseña algo: el poder no está en lo acumulado sino en saber construir otra vez desde cero cuando hace falta. Lo has hecho ya, aunque no lo nombres así. Date permiso para soltar lo que conservas por costumbre y no por valor real. Tu valía no cabe en una cuenta. La llevas en el pulso de sostenerte por tu cuenta.