El cuerpo te dice basta y tú sigues media hora más, con la escoba en la mano y la mandíbula tensa. Naciste con Plutón en la casa 6, la casa de los rituales de la mañana, del oficio paciente y del cuidado diario del cuerpo. Tu manera de trabajar no conoce la superficie: cuando arreglas algo, lo arreglas hasta la última fibra, y cuando te metes en una tarea, te metes con todo. Hay algo tuyo en eso: encuentras una intensidad casi secreta en lo repetitivo, en pulir un detalle que nadie más va a notar, en la reparación que otros dejarían a medias. El peligro aparece cuando el oficio se vuelve un campo de batalla contra tu propia carne, y te exiges hasta vaciar las reservas, midiendo tu valor por cuánto aguantas sin parar. Esa exigencia tiene su contracara: el cuerpo que te avisa no es un enemigo a vencer, es el mismo instrumento con el que haces tu obra. Escúchalo cuando dice no, antes del colapso y no después. Transforma tu modo de trabajar sin perder ni una pizca de hondura. Puedes sostener algo a lo largo de los años, que es tu verdadero don, pero solo si te dejas seguir con vida mientras lo haces.