Hay un querer que llega hasta el fondo, sin término medio, esperando que le quites el cerrojo de seguridad. Plutón, la hondura que no se conforma con poco, y Venus, las ganas de querer y de ser querido, están asomados a la misma puerta, una que el sextil dejó sin trancar. Ama sin guardarte la distancia de respeto que usas para no salir herido y se juntarán. El aspecto cobra una cosa: dejar entrar de verdad. Quien lo hace gana vínculos que pesan, de los que dejan marca; quien se blinda se queda con conocidos a buena distancia. No te protejas justo de lo que vale la pena. El cerrojo lo tienes tú, y abre fácil.