Un rayo te parte lo dado en dos y en el mismo fogonazo arde la herida del que se quedó fuera. Quirón y Urano ocupan el mismo grado en tu carta: la chispa que libera y la grieta del que no encajó son un solo gesto, fundidas en la misma colada. Tu rareza no es pose, sale del punto exacto donde el mundo no te hizo sitio, y por eso liberas a otros raros sin impostura. Inventas rutas que nadie pidió porque la ruta común nunca te abrió la puerta. El centauro que enseña libertad lleva grabada la marca del exilio. La trampa es romperlo todo a tu paso para no sentir el dolor antiguo de no haber pertenecido a nada.