Quieres con una hondura que se nota apenas alguien se sienta a tu lado, sin que digas nada. Quirón y Venus forman un trígono en tu carta: la herida del afecto y el amor que une son el clima que respiras, un aire tibio sin esfuerzo. Lo que un día te dolió al querer hoy es tu mejor instrumento, amas con una ternura que conoce la falta y por eso no es ingenua. Acompañas bien el corazón de otros, tu propia grieta te dejó fino para el dolor amoroso ajeno. El riesgo no está en hacer poco. Es no notar que querer desde la herida sin volverte receloso es raro, y derramarlo en quien no lo cuida. Cuídalo.