El anillo lleva décadas en el mismo dedo y la marca pálida de debajo es la prueba: lo que escogiste, lo escogiste para quedarte. Saturno y Venus coinciden en el mismo grado de tu carta, y en ti querer y durar son el mismo verbo: amas durando, no fulgurando. Quien cambia de pareja como de estación a veces te ve anticuado. No ven que tu forma de querer se apoya en la confianza de que el tiempo, en tu caso, ahonda en vez de gastar. Lo que tarde o temprano aprendes es a no confundir lealtad con inercia. Quedarte porque sí no honra el voto. Quedarte porque cada día vuelves a elegirlo, eso sí.