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Saturno cuadratura Venus

Tu manera de querer es honda y de larga raíz, y a la vez algo en ti bosteza cuando la rutina se sienta a la mesa sin un solo asombro. Saturno y Venus se cruzan en ángulo recto en tu carta, y el compromiso que dura se encabalga sobre el deleite que pide renovarse cada día. Profundizas la lealtad y te culpas por haber dejado morir el juego. Buscas chispa y te frustra estar agrietando lo construido. La cuenta la pagaste eligiendo la permanencia y aburriéndote, o la novedad y quedándote sin raíz. Has aprendido a renovar la permanencia desde dentro. Un compromiso vivo se trabaja todos los días, no se hereda. La lealtad que no es inercia la ganaste eligiendo quedarte y mantenerlo despierto a la vez.