Llegas tarde a los vínculos serios y, cuando llegas, te quedas largo, casi como quien firma un contrato que pensaba honrar entero. Naciste con Saturno en la casa 7, la casa del otro al otro lado de la mesa, del acuerdo que pide dos voces, así que en la pareja buscas peso, solidez, algo que no se deshaga al primer viento. No te enamoras a la ligera, observas mucho antes de entregarte, y una vez dentro respondes con una lealtad que el otro a veces no sabe medir. Cuando te comprometes, es de verdad y para construir. Hay un descuido posible. A veces eliges por deber lo que deberías elegir por gozo, y acabas en un vínculo que cumples pero que te deja el corazón cansado de tanto sostener. Busca a alguien con quien la firmeza no excluya la ternura, alguien que también sepa reírse contigo en la cocina. Esa fidelidad tuya es de las que levantan una vida compartida. Solo asegúrate de entregarla a quien te quiera contento, no únicamente responsable.