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Sol en casa 11

Un banco largo en un parque cualquiera, cuatro personas que todavía no se conocen del todo, una hora de charla que los va a dejar amigos para siempre. El Sol se te instaló en la casa 11, la del círculo de amigos y del futuro soñado en buena compañía, esa ciudad aún no construida, y por eso tu identidad se enciende cuando perteneces a algo más grande que tú. Aquí está lo que pocos ven de ti: te vuelves más tú mismo dentro de un buen grupo, no menos, y muchas de las amistades que parecen casuales a tu alrededor las sembraste tú con años de cuidado paciente. Tejer comunidad se te da como a casi nadie. La cara oculta de eso es esconderte detrás del nosotros hasta que tu propia voz se diluye en la del grupo y nadie sabe ya qué piensas tú. Habla cuando tu lectura sea más clara que la de la sala, sé quien pone nombre a lo que todos sienten y aún no han dicho. Puedes liderar sin sentarte en la cabecera. Los círculos donde encajas bien no son suerte: son obra tuya, hecha conversación a conversación.