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Urano en casa 3

Se te enciende una idea bajo el agua de la ducha y para cuando cierras el grifo ya has reorganizado media mañana. Naciste con Urano en la casa 3, la casa del habla cotidiana, los recados del pensamiento y las calles del barrio, así que tu mente no camina, salta: conexiones que aparecen de lado, una manera de decir las cosas que descoloca a quien te escucha, conversaciones que cambian de rumbo tres veces antes del café. Mira cómo hablas y lo verás: terminas las frases de otros con una versión más rara y mejor, y se te ocurren las respuestas justo cuando ya te ibas. Esa velocidad es un don y también un ruido. Demasiadas ideas chocando a la vez convierten la cabeza en estática estridente, y entonces ninguna llega a aterrizar en nada útil. Frenar el motor no es la respuesta. Dale a tus saltos un cauce: un cuaderno donde caigan, una persona que te siga el ritmo, un destino para lo que se te ocurre. Y permítete los silencios entre rachas, porque algunas de tus mejores ideas llegan haciendo cualquier otra cosa, lejos del teclado.