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Urano en casa 4

De pequeño hiciste y deshiciste maletas más veces que la mayoría, o tu casa nunca terminó de parecerse a la del resto del barrio. Naciste con Urano en la casa 4, la cocina del alma, el pulso ancestral que late bajo el suelo de quien eres, así que la ruptura vive en la raíz misma: una familia que no encaja en el retrato típico, un hogar que cambia de forma, un interior que se niega al modelo heredado. Hay un movimiento que repites sin darte cuenta: buscas el sitio donde por fin descansar y, en cuanto lo encuentras, una parte de ti ya está mirando la puerta. Esa inquietud tiene una raíz y tiene un peso. Si ningún lugar se siente del todo tuyo, te quedas sin ancla, flotando sobre un suelo que nunca se asienta. Forzarte a una casa de revista no cura nada. Lo que cura es construir hogar a tu manera, sin justificarlo ante nadie, en un espacio que respire al mismo ritmo que tú. Honra el linaje del que vienes aunque sea torcido y atípico. Tu raíz no se parece a las demás, y precisamente por eso puede sostenerte, si le das permiso para echar tierra a su modo.