Tu manera de querer no se parece a la de las películas, y a quien de verdad te merece eso le encanta. La chispa que rompe el molde y el afecto que cuida son en ti un mismo clima, trígono de Urano y Venus, y tu cariño nunca cae en lo aburrido. El arte que ama distinto, los vínculos que piden un formato propio, las comunidades fuera del guion habitual, ahí floreces. Quien te quiere se queda porque contigo el cariño no se convierte en rutina. El motor anda solo, y por eso te confías: supones que la novedad bastará siempre y olvidas que la constancia también es un regalo. Algunas pasiones piden raíz, no solo chispa.