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Venus en casa 2

Tocas un mantel de lino y se te suaviza la cara sin querer. Venus te tocó la casa de lo que el cuerpo posee y considera digno de conservar, y desde ahí tu placer y tu sentido del valor pasan por las manos: la tela que pides, el peso de una taza buena, la comida que sabe a algo. Hueles la calidad antes de leer la etiqueta, y un objeto feo en la casa te incomoda como una nota desafinada que nadie más oye. Eso tiene su sombra. La sombra aparece cuando dejas que el precio decida en lugar del gusto, y te quedas rodeada de cosas caras que no te calman ni te abrazan. Te toca separar lo que de verdad te apacigua de lo que solo se ve bien en una repisa. Cuida tu cuerpo como cuidas tus objetos preferidos, cocina con tiempo, rodéate de pocas cosas que respiren contigo en vez de muchas que solo ocupan sitio. Tu olfato para lo valioso es uno de tus mejores instrumentos cuando lo afinas con tu propia paz y no con la mirada de quien viene de visita.