Hay alguien al otro lado de la mesa que te mira cuando hablas y se te suaviza el día entero. Venus se instaló en tu casa del espejo y del acuerdo que pide dos voces, y por eso tu corazón se entiende mejor de a dos: la pareja, el socio, el amigo de confianza son donde aprendes quién eres viéndote reflejada en otro. Cuando estás bien acompañada floreces de un modo que a solas te cuesta encender, como si necesitaras un tú enfrente para sacar tu mejor versión. Esa es justo la cuerda floja. Cuando empiezas a necesitar al otro para sentirte entera, el amor de fuera tapa el de dentro y te encuentras esperando que alguien venga a rescatarte de tu propia compañía. Aprende a traer un yo completo al encuentro, no una mitad buscando su otra mitad. Elige a quien te quiera lúcida y no domesticada, sostén tus propios domingos sin que el silencio te asuste, y deja que el vínculo sume en vez de rellenar. Tu talento para el encuentro es de verdad. Que nazca del deseo de elegir, no del miedo a estar sola.