Saltar al contenido
← Inicio

Venus en casa 8

Hay un cuerpo que reconoce al otro antes de que la mente alcance a pensarlo. Venus quedó alojada en tu casa del umbral, del cajón con llave y de lo que se hereda en secreto, y de ahí que tu manera de amar vaya al fondo: lo que se entrega sin contrato, lo que se comparte de verdad, lo que te cambia por dentro mientras dura. La cortesía te aburre y la pasión a medias te deja vacía, porque tú sabes querer con consecuencia y necesitas que el otro se atreva a la misma hondura. Por ahí entra lo difícil. Cuando la intimidad empieza a medirse por cuánto cedes o cuánto retienes, el amor se disfraza de negociación y el deseo se enreda con el control sin que nadie lo diga en voz alta. Tu trabajo es entregarte sin perderte, abrirte sin desaparecer en el otro, sostener el fuego sin ahogarte ni ahogar. Busca vínculos donde la intensidad sea de dos y no un peso que cargas sola en el pecho, y date permiso para irte de lo que solo te quiere a medias. Tu manera honda de amar es un don raro. Dásela a quien sepa estar a su altura.