Doce pestañas abiertas en el navegador y el pequeño placer de abrir una decimotercera sin haber cerrado ninguna. Naciste con Mercurio en la casa 3, su propia casa, la del habla con los hermanos y los recados diarios del pensamiento, así que la mente está aquí completamente en su elemento: rápida, hambrienta, amable, hablándose a sí misma en la ducha y en la cola del supermercado. Y se nota: las conversaciones no acompañan tu manera de pensar, son tu manera de pensar, y un hermano o una hermana, de sangre o elegida, fue tu primera universidad antes de que supieras que lo era. La cara difícil de esto es enamorarte más de la pestaña nueva que de la idea que ya empezaste, dejando un rastro de cosas a medio entender. No tienes que apagar la curiosidad para arreglarlo. Elige dos o tres preguntas y déjalas envejecer en ti durante un año, como vino, en vez de cambiarlas cada semana. Y guarda esto: algunos de tus mejores pensamientos llegarán en un paseo largo con buena compañía y cero teléfono. Reserva ese rato a propósito, en el calendario, como si fuera una cita.