Te ganaste el derecho a romper la regla entendiéndola por dentro primero. Saturno y Urano se juntan en un grado de tu carta, y por eso la estructura y la chispa son en ti un solo oficio: rompes con criterio, y eso incomoda por igual a los conservadores y a los rebeldes. A los primeros porque tocas algo que parecía firme. A los segundos porque tu cambio funciona, y eso le quita brillo a la rebeldía que no tiene fondo. No esperes gratitud por haber roto bien. Casi todos celebran después, cuando lo que rompiste ya parece haber sido así de siempre. Tu trabajo terminó antes del aplauso.