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Ascendente en Acuario

Tu puerta es de cristal: traslúcida, deja ver hacia dentro sin permitir todavía la entrada, y la gente percibe enseguida que aquí vive alguien que mira el mundo desde un ángulo distinto al del resto del barrio. Tu primer contacto llega con una amabilidad fresca, un poco distante, una curiosidad por la persona que tienes enfrente como si fuera un fenómeno interesante que observar. Naciste con el Ascendente en Acuario, y eso te dio una primera capa que se acerca desde el costado, nunca desde el centro. Saturno y Urano, tus regentes, no te alienan. Te enseñan que tu modo de aparecer es ese ángulo raro, y que esa perspectiva es tu aporte más valioso a las salas que pisas: ves la estructura entera mientras los demás miran solo su silla. Lo que los demás leen como frialdad, en ti es aire puesto a propósito entre el sentimiento y el cuerpo, una forma de no ahogarte en la sala. Por eso a tu alrededor la gente descubre que había otra manera de estar. De joven te nombraron distante y miraron el cristal sin entenderlo. El riesgo no es ese cristal, es confundirlo con un muro: dejas que el otro mire pero no abres nunca del todo, observas tu propia vida desde fuera para no tener que entrar en ella. Ahí tu perspectiva deja de iluminar y empieza a aislarte. Está permitido cruzar tú también esa puerta acristalada de vez en cuando. Tu ángulo vale el doble cuando te metes con cuerpo en la sala, no cuando la miras desde el quicio.