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Luna en Tauro

Los animales de establo, cuando de verdad confían en quien los cuida, se duermen apoyando todo el peso del cuerpo contra una pared cálida, y ese peso entregado es la forma más antigua y honesta del amor que conocen. Tu manera de sentir pide exactamente eso. Llevas la Luna en Tauro, y eso significa que no te calmas con explicaciones ni con promesas: te calmas con el cuerpo, con lo que puedes tocar y oler y repetir. Comida que ya conoces, una manta del peso justo, unas manos en la espalda durante el rato suficiente, una rutina que no te sobresalta. Lo que otros viven como lentitud o terquedad, en ti es un sistema que tarda en abrirse porque, cuando se abre, lo hace entero. No es que sientas poco. Es que necesitas seguridad física antes de dejar que la emoción se mueva. Venus, que rige aquí tu Luna y está a gusto en este signo, no te apura: te enseña que el afecto que dura se deja sentir despacio, en gestos pequeños que se repiten, en quedarte cuando los demás ya se fueron. Por eso tu cariño se reconoce más en lo que sostienes que en lo que dices. Te dicen testaruda y no es eso lo que te juega malas pasadas. Lo que te las juega es confundir la calma con la inmovilidad: seguir apoyada contra una pared que ya enfrió solo porque moverte rompería el ritmo del cuerpo. Buscar lo estable es tu naturaleza, no la sueltes. Solo, de vez en cuando, comprueba si la pared contra la que duermes todavía da calor o si lleva tiempo siendo solo costumbre que pesa.